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Los inicios ecológicos

El primer vino ecológico de Albet i Noya

En aquesta sección:

Viticultura ecológica

En el año 1978 Josep Maria Albet i Noya representaba la Unió de Pagesos en el Consejo regulador de la D.O. Penedès cuando una empresa danesa se dirigió a la D.O. buscando un productor de vino ecológico. En ese momento no había ningún productor ecológico en todo el estado y el Consejo comentó el tema con Josep Maria debido a su condición de vegetariano estricto.

Se puso en contacto con la empresa danesa y posteriormente con la asociación Vida Sana. Por aquel entonces no había ningún estamento oficial que regulara la agricultura ecológica y la asociación de consumidores Vida Sana hacía los controles pertinentes. Posteriormente asistió a un curso de agricultura biodinámica de Kgell Arman, exconsejero de agricultura del Gobierno sueco. A pesar de las reticencias de la familia y de los payeses locales, Josep Maria empezó a elaborar un vino en una de las fincas que él mismo había plantado e injertado con cepas de Tempranillo. El vino tinto resultante se vendió muy bien y le animó a seguir en este camino.

En los años siguientes incrementó gradualmente el número de fincas dedicadas al cultivo ecológico. No sólo no se cumplieron los malos augurios de los vecinos, sino que se encontraron los beneficios del tratamiento ecológico de las viñas al eliminar el uso de insecticidas y de pesticidas químico-sintéticos que afectan el proceso natural del crecimiento y de la maduración de la uva. El regreso a formas de cultivo heredadas de la agricultura tradicional, dado que en el cultivo biológico sólo se acepta la utilización de abonos verdes, orgánicos y compuestos que mantienen el equilibrio de la cepa, da una uva sana, sin residuos y no altera los componentes aromáticos del fruto, su gusto o su textura natural.